Esta página se ha elaborado como parte del proyecto DGAPA-PAPIIT IN303216, UNAM "De la crisis estructural del empleo al trabajo recíproco en el México actual. Discursos y prácticas en organizaciones económicas solidarias". GPS.

"Masa"

Al fin de la batalla,

y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre

y le dijo: «No mueras, te amo tanto!»

 Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:

«No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»

Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,

clamando: «Tanto amor, y no poder

nada contra la muerte!»

Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,

con un ruego común:

«¡Quédate hermano!»

Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces, todos los hombres de la tierra

le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;

incorporóse lentamente,

abrazó al primer hombre; echóse a andar.

                                                          -César Vallejo

Blog de escritos de Marx y Engels
Blog sobre Revista Sociedad y Política 
 

Temas actuales de primera mano sobre . . .

Ante el malestar de la vida en el capitalismo expresado no solo en materia económica, social y ambiental, sino también en la creciente pérdida de sentido respecto de las ideas/imágenes fundamentales del mismo (Estado, democracia representativa, mercado, acumulación privada, familia patriarcal, interés individual egoísta, entre otros), la discusión respecto de las racionalidades, se ubica como un asunto de suma relevancia.

 

Esta revisión requiere, en primer término, explorar los fundamentos del conocimiento científico, positivo-eurocéntrico, y plantear sus limitaciones para dar cuenta de los problemas de la realidad social contemporánea, como el desempleo estructural y la creciente destrucción de la naturaleza, entre otros. El eurocentrismo, con sus pretensiones de universalidad y de único conocimiento válido, legitima el poder del capital y naturaliza los procesos sociales, lo que clausura la posibilidad de pensar en la transformación social más allá de los límites que impone el capitalismo.

 

Asimismo, las múltiples separaciones –incluidas las disciplinarias–, impiden ver la compleja trama de relaciones de poder que se teje en las diversas dimensiones de la vida social y, en esa medida, las posibilidades de transformación societal. De ahí la necesidad de acercarse a formas de conocimiento crítico, que contribuyan a entender la compleja realidad social y a prefigurar –a partir de diversas prácticas ya en curso– una sociedad donde los individuos sean libres y socialmente iguales.

 

Llamamos la atención respecto de una dimensión de la vida social que debe ser atendida, de manera urgente, como las otras, para fortalecer los esfuerzos hacia la descolonialidad del poder. Es el ámbito de lo que se llama economía, esto es, de las actividades que realizamos con nuestras mentes, manos y corazones para satisfacer nuestras necesidades. El capitalismo actual bajo el dominio del capital financiero ha consolidado el desempleo estructural a nivel mundial  y ejerce acciones devastadoras sobre la Madre Tierra, razones –entre otras- por las cuales están emergiendo propuestas de “otras economías” basadas en la solidaridad, en el trabajo colectivo, en el control familiar-colectivo de los bienes comunes, y en propuestas productivas agroecológicas que se orientan a tomar de la Madre Tierra lo que se necesita para vivir sin que ella deje de vivir.

 

Por estas razones este espacio electrónico plantea el debate teórico y práctico sobre la solidaridad económica, entendiendo que lo “económico” es, por un lado, un ámbito de la existencia social que puede ser aprehendido analíticamente para su estudio y comprensión, sin que eso signifique una separación cartesiana y eurocéntrica de lo “económico” de la realidad social como si fuera un compartimento no relacionado con ella; y por otro, que la solidaridad es una sentimiento, una convicción, una práctica que no se restringe a lo “económico” sino que lo trasciende, pues permea la vida toda. Así, podemos concebir la solidaridad como la reciprocidad-simétrica- en las relaciones con la Madre Tierra, en las relaciones de mando-obediencia colectivas, en las relaciones  entre saberes/culturas/historias, en las relaciones de sexo-género, y, por supuesto, en lo “económico”.

 

Es imprescindible debatir visiones y prácticas orientadas a la desmercantilización de la vida en general, a extender la reciprocidad en nuestra vida cotidiana, en cada gesto, en cada acto de vida, a asociar ambas con la defensa del territorio y de la Madre Tierra, con la lucha contra el patriarcalismo y el Estado en tanto “natural” autoridad colectiva, contra el eurocentrismo y la creencia en la existencia de “razas” como criterio de clasificación mundial jerárquica.

 

Es tiempo de tratar de darle a lo “económico” un lugar de mayor luminosidad en nuestras reflexiones y acciones, porque lo “económico” es un terreno crucial de disputa con el poder y en este terreno debemos tratar de resignificar nociones centrales: de la tierra a la Tierra (según expresión de Hugo Blanco); del consumismo al consumo; del produccionismo a la producción; de la producción desvinculada y destructora de Madre Tierra a la producción solidaria con ella; de la riqueza monetaria a la riqueza anclada en la producción y reproducción de la vida; de la revolución verde a las prácticas agroecológicas; del trabajo asalariado enajenante al trabajo colectivo emancipador; de las energías fósiles a las energías renovables.

 

En una perspectiva emancipadora, lo “económico” no es la simiente de una vida nueva. No es, pues, la “base” pero si es un compañero imprescindible de aquella. Introduzcamos o fortalezcamos en nuestro quehacer cotidiano una decisión consciente: caminar hacia una efectiva desmercantilización de la vida, algo que se aprende a diario, primero como un des-aprendizaje y luego como un re-aprendizaje. Busquemos cómo llenar nuestra despensa de alimentos básicos y saludables a partir de las redes solidarias y agroecológicas existentes, lo que es seguro nos causará al principio cierto malestar por el esfuerzo de conocer nuevas personas, por las distancias, los precios y las frecuencias de abastecimiento; dejemos, en lo posible, de tomar agua embotellada. Llevemos con nosotros un recipiente reusable lleno de agua hervida en casa; cuando necesitemos algún alimento tratemos primero de conseguirlo en esos hermosos y cálidos espacios de sociabilidad que son los mercados, tianguis y paraditas populares en los que se percibe un ambiente de honda solidaridad. Tengamos a la mano para hacer las compras, como cuando nuestras madres nos enviaban al mercado o a la tiendita, bolsas de tela para evitar llenarnos de bolsas plásticas que luego botaremos y que sin que nosotros lo sepamos, harán más compacto y más voluminoso el “sexto continente”. Ahorremos y cosechemos agua.

 

Estas son algunas acciones descoloniales que podemos emprender  en nuestras casas en cada amanecer. Y pueden ser complementadas con otras que impliquen impulsar o fortalecer colectivos diversos, como diversa es la vida, de alimentación, de saberes, de ahorro, de autodefensa electrónica, de servicios de comida, de producción, de monedas sociales, de salud……

 

En fin, se trata de avanzar, también, en la descolonialidad de lo “económico”, un importante espacio de disputa por desmercantilizar la vida. Una dimensión de la realidad en la que cada día se enfrentan, por un lado, el poder capitalista vertical y arbitrario y su racionalidad instrumental para producir y apropiarse de los excedentes generados a través de relaciones de explotación; y por otro, relaciones de mando-obediencia horizontales y sus racionalidades liberadoras y solidarias que  tratan de generar excedentes a partir de la reciprocidad.

 

 Si esta lucha es concebida en el largo plazo, no debería haber conflicto (ni desilusión) por participar en el mercado si se tiene claridad respecto de que en este período histórico sin el mercado no se puede vivir, pero sólo con el mercado tampoco. Esto significa que podemos ir impulsando la solidaridad económica en nuestras casas y en nuestros colectivos tratando de generar y controlar el mayor excedente económico posible y constituir redes económicas más amplias en términos territoriales. En esta perspectiva, acudir al mercado no es un acto de incoherencia con nuestras propuestas, sino un mecanismo que puede ayudarnos a obtener recursos monetarios, entre otros, para consolidar y ampliar las prácticas económicas basadas en las racionalidades liberadoras (de dominación y explotación) y solidarias (con la Madre Tierra).

 

Concebimos la discusión sobre la solidaridad económica articulada a la constitución de otro sistema histórico que tenga como horizonte histórico de sentido el Buen Vivir, de orientación anticapitalista y no desarrollista, en el que las decisiones básicas sobre la vida en sociedad se inspiren en el mandar-obedeciendo.

 

Por último, nuestra reflexión parte de una adhesión entusiasta y crítica a la propuesta de la (Des)colonialidad del Poder por su inspiración latinoamericana del devenir histórico mundial, por su capacidad de mostrar una perspectiva no eurocéntrica del capitalismo como sistema histórico y por las posibilidades de sentir, pensar y practicar una vida nueva, el Buen Vivir, como una producción democrática de individuxs diversos pero no diferentes, desde la vida cotidiana.

 

Descolonialidad

del Poder

Solidaridad

Económica

Buen

Vivir

 

Por tales razones...

Esta página

busca ser 

 “un ancho río” de encuentro de diversos cauces que animan el pensamiento descolonial

no sea

Tratando

 objeto del deslenguaje, de una polisemia instrumental que la aleje de su compromiso radical con lxs hasta ahora “condenadxs de la tierra”.

Propuesta naciente 

 que requiere de un esfuerzo redoblado para que pueda ser ampliada, profundizada, difundida y debatida

OTROS MUNDOS SON POSIBLES 

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